Volver a inicio
Crear Página de Inicio
Tu página de inicio

Firmar libro de visitas
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com
Hacé clic aquí para suscribirte a venitomateunmate
Hacé clic para suscribirte a venitomateunmate

La matera

Muchas veces, cuando me ven pasar por los boxes de los autódromos argentinos (con el mate en una mano y el termo en la otra), los que me conocen me pegan el grito: "Che matera, convidame un mate", y al calor del cimarrón con cedrón y peperina algún forastero pregunta quién soy.

Es precisamente en ese momento cuando comienza el relato (en un tono entre admiración, sorpresa y rareza): "Ella va a todas las carreras". y me miran con aire de complicidad para que continúe la historia.

La historia es sencilla, de chiquita miraba las carreras junto a mi papá. Él nació en Pigüé y era hincha de Mario Gayraud ya que había ido al jardín de infantes con su padre. Los domingos al mediodía, mientras almorzábamos, cumplíamos con el ritual del almuerzo en familia y la carrera de fondo. Así, domingo tras domingo fui adquiriendo "preferidos" en la pista (sea porque el auto azul era bonito o el bonito era el que llevaba el antiflama puesto).

Las vueltas de la vida me alejaron por cuestiones laborales de la posibilidad de tener un televisor prendido los domingos a la mañana, fue cuando por el lapso de 5 años perdí el contacto con el deporte mecánico. Al recuperar los fines de semana libres, retomé la costumbre de mirar las carreras, sin importar categorías, series o finales. Las miraba porque me gustaban, y punto, no había otra explicación.

Fue en el año 2002, cuando un caluroso fin de semana de verano, mi madre me invita a pasar un fin de semana a Mar de Ajó; "Venite a pasar el fin de semana, vas a la playa el sábado y el domingo ya que te gusta ves la carrera que corre el Turismo Carretera acá en el autódromo".
Sin tener mucha idea de horarios y rutinas clasificatorias, le pedí a una amiga que me hiciera la "pata" y silbando bajito pisé por primera vez un autódromo. Fue a partir de ese momento, cuando escuché en vivo y en directo el ruido del motor, que me hice adicta a esta pasión. A partir de ese momento me interioricé sobre las diferentes categorías, los sistemas de clasificación y competencia, las diferencias entre un auto y otro, los pilotos que corrían, en fin, todo lo relacionado con el automovilismo.
Esta vez fue el estudio el que me impidió seguir a mi nueva pasión de cerca. Al cursar la facultad los sábados a la mañana y a la tarde, no me quedaba otra que seguir las carreras solamente los domingos por la tele.

Una vez recibida y habiendo terminados todos los cursos y cursillos que tenia que hacer, me dediqué a recorrer los autódromos más cercanos para ver las carreras, ya era el año 2004 cuando por primera vez con mi termo y mi mate me metí a boxes a ver de cerca "los bichos".

¿Cómo me convertí en matera? Simple, por otro pigüense, esta vez fue Sergio Alaux (en casa piloto nacido en Pigüé, piloto que somos hinchas) y la relación con mi abuelo (su abuelo era cliente de mi abuelo cuando ellos vivían). Un día me presenté junto a mi papá en su box y nos pusimos a charlar, mate de por medio surgió una cierta amistad. Así fue que comencé a cebar mate al equipo, al equipo de al lado, al de más al lado, al de enfrente, a los periodistas, a los de seguridad y cuando quise acordar todo el mundo me conocía como la matera.

¿La página? nació un poco por cholulismo y otro poco por necesidad. Comencé a coleccionar fotos de "pilotos tomando de mi mate" y fue el fotógrafo Cholo Cano el que me empezó a dar manija que mi aporte (sobre todo en invierno) era muy importante para mantener el espíritu del laburante. En ese momento nació la frase "Vení, tomate un mate", que la repetía una y otra vez al ver pasar a alguno preocupado o muerto de frío. El puntapié inicial se dio cuando al asistir a "hacerle la gamba" al JC Competición en una carrera de TC Mouras (que ganaron), me enamoré de la categoría y quise saber más. Con mucha desilusión comprobé que las páginas de automovilismo no cubrían al TCM, entonces sugerí al encargado de la página del TCP que hiciera una; pero éste me respondió que no le interesaba, que la hiciera yo... Así fue que con una gran dosis de caradurismo, mucha pasión por los fierros y algo de ingenio en informática, una tarde fría de invierno de 2006 la página vio la luz. Por eso los pilotos que pasaron alguna vez por el TCM son "mis pollitos", porque los vi competir desde el principio, con lo que había, con lo que se podía... Poco a poco la misma fue creciendo y haciéndose conocida en el mundo automotor. Fui agregando categorías con el sólo fin de compartir fotos inéditas con otros fanáticos que no tienen la posibilidad de viajar como yo. La página está hecha con mucho amor y sacrificio, ya que no recibe ayuda económica de grandes empresas ni de categorías, por eso trata de ser objetiva e imparcial.

A partir del 30 de octubre del 2008, la página y las carreras pasaron a ser el medio de vida de la matera. Es así que el mate tuvo que ser reemplazado por la cámara de fotos profesional y el termo por la libreta con pedidos. Por eso, si te gusta alguna foto, respetá mi trabajo, no la copies sin autorización, comprala, de esa forma puedo seguir viajando y publicando los entretelones de las carreras.


Mateo

Muchos me preguntan con quien voy a las carreras y yo les respondo "Vine con Mateo".
Los amigos en ese momento sonríen cómplices, los no amigos se quedan callados pensando quién podrá ser el dichoso Mateo.
A veces creen que me acompaña mi padre, mi esposo, mi hermano (hasta han pensado que era mi hijo). Pero no, Mateo es mucho más que un ser humano, es mi auto.
Así es, Mateo Rodado, es el nombre que le puse desde el primer kilómetro que me acompaña por las rutas argentinas. No se cansa tanto como mi padre, es más fiel que un esposo, más compañero que un hermano y me saca más plata que si tuviera un hijo... (pero ese es otro tema).

Viajo kilómetros y kilómetros sola con él a 90 km/h para hacer rendir 1000km un tanque de gas oil y así poder seguir viajando. Haga 40ºC o -8ºC mi hotel es Mateo y mi restaurante la generosa mesa de algún equipo que me invite un asado o una raviolada (y si no hay equipo generoso en Mateo siempre tengo una caja salvadora de sopas instantáneas).


Volver a inicio
Crear Página de Inicio
Tu página de inicio

Firmar libro de visitas
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com
Hacé clic aquí para suscribirte a venitomateunmate
Hacé clic para suscribirte a venitomateunmate